GCoM y REN21 impulsan diálogo regional sobre energía, equidad y resiliencia urbana
El encuentro virtual reunió a liderazgos locales, redes municipales y especialistas para debatir cómo las energías renovables pueden apoyar una transición energética justa, inclusiva y orientada a las necesidades de los territorios latinoamericanos
El Pacto Global de Alcaldes/as por el Clima y la Energía en América Latina (GCoM) y REN21 realizaron, el 9 de julio, el diálogo regional “La energía como motor de equidad y resiliencia urbana en América Latina”, con el objetivo de promover el intercambio entre gobiernos locales y especialistas sobre el papel de las ciudades en la transición energética.
El encuentro fue moderado por Andrea Wainer, de REN21, y contó con la participación de Claudio Castro, alcalde de Renca y presidente del Foro de Alcaldes/as del GCoM en América Latina; Ana Paula Matos, vicealcaldesa de Salvador, Brasil, y miembro del Foro; Rebecca Borges, coordinadora de GCoM LATAM; Rosilena Lindo, Senior Fellow de REN21 y exsecretaria nacional de Energía de Panamá; y Orlando Costa, coordinador de Edificios Energéticamente Sustentables de Euroclima+ en la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático (RAMCC).
A lo largo de la conversación, los participantes destacaron que la transición energética no es solo un desafío técnico, sino también social, político y territorial. Entre los principales temas abordados estuvieron la pobreza energética, la gobernanza multinivel, el acceso a datos, el financiamiento climático, la electrificación del transporte público, la participación ciudadana y el papel de las energías renovables en la reducción de desigualdades.
Durante el debate, los participantes también respondieron preguntas del público sobre políticas públicas dirigidas a las personas más vulnerables, participación ciudadana en decisiones energéticas, electrificación rural, financiamiento de proyectos solares, diagnóstico de pobreza energética y nuevas métricas para evaluar el valor local generado por las energías renovables.
El encuentro reforzó que la transición energética en América Latina debe ser comprendida como un proceso profundamente social y político, que requiere datos, cooperación, financiamiento y soluciones conectadas con las necesidades reales de cada territorio.
Energía, territorio y justicia climática
El diálogo también presentó el Pilar de Acceso a la Energía y Pobreza Energética (EAPP) del GCoM, que orienta a las ciudades signatarias en la evaluación, definición de metas y reporte de avances relacionados con el acceso a energía limpia, segura, sostenible y asequible.
La apertura estuvo a cargo de Rebecca Borges, quien contextualizó el diálogo como parte de una agenda regional orientada a sumar perspectivas, experiencias y propuestas sobre energía y acción climática local.
“Este espacio busca reunir voces locales y regionales para entender cómo las ciudades pueden avanzar en soluciones energéticas más justas, resilientes e inclusivas. La transición energética necesita estar conectada con las realidades de los territorios y con las capacidades de los gobiernos locales”, señaló Rebecca.
Durante la introducción, Andrea Wainer presentó la visión de REN21 y destacó la importancia de ampliar el debate sobre energías renovables más allá de la dimensión tecnológica. REN21 es una red internacional dedicada a fortalecer el intercambio de conocimiento, datos y cooperación entre gobiernos, sociedad civil, academia, sector privado y otros actores para acelerar la transición hacia sistemas energéticos basados en fuentes renovables.
“La transición hacia energías renovables ya está transformando mercados y políticas en distintas partes del mundo, pero el desafío es garantizar que ese proceso genere beneficios concretos para las personas, especialmente en los territorios más vulnerables”, afirmó Andrea.
Pobreza energética, género y gobernanza multinivel
En su intervención, Rosilena Lindo abordó el panorama energético de América Latina a partir de una mirada integrada entre desarrollo, género, salud y equidad. La especialista destacó que la pobreza energética sigue afectando de manera directa a comunidades rurales, mujeres y poblaciones que aún dependen de combustibles contaminantes para cocinar o no cuentan con acceso adecuado a electricidad.
“En las comunidades donde todavía no hay acceso suficiente a electricidad o donde las familias dependen de carbón y combustibles contaminantes para cocinar, la transición energética no es un debate abstracto. Es una condición para mejorar salud, tiempo, oportunidades y calidad de vida, especialmente para las mujeres rurales”, afirmó Rosilena.
La exsecretaria nacional de Energía de Panamá también llamó la atención sobre el aumento del consumo eléctrico asociado a las altas temperaturas, reforzando la relación entre cambio climático, demanda energética y eficiencia. Según ella, el proceso de energización rural debe ser pensado como parte de una estrategia más amplia de adaptación y resiliencia.
Rosilena defendió, además, políticas públicas con enfoque de género y una mayor coordinación entre gobiernos nacionales y subnacionales. “La gobernanza multinivel es indispensable. Las regiones que todavía no tienen electricidad o que enfrentan condiciones precarias de acceso a la energía deben estar en el centro de las políticas públicas”, destacó.
Salvador: transición energética con justicia social
Desde la experiencia de Salvador, Ana Paula Matos presentó iniciativas de la ciudad y reforzó que la transición energética debe ser pensada desde la perspectiva de la justicia social y climática. La vicealcaldesa señaló que las soluciones de energía limpia deben responder a las desigualdades históricas que marcan los territorios urbanos latinoamericanos.
“Hablar de transición energética en América Latina es hablar también de desigualdad social. No se trata solo de cambiar la fuente de energía, sino de construir soluciones que reduzcan vulnerabilidades y generen oportunidades para quienes más necesitan”, afirmó Ana Paula.
Entre los ejemplos compartidos estuvieron políticas públicas implementadas en Salvador en áreas como eficiencia energética, energía solar y movilidad urbana. Ana Paula también mencionó el desafío financiero de la electrificación del transporte público, especialmente por el costo más elevado de los autobuses eléctricos, y destacó la meta de avanzar hacia una flota más limpia en las próximas décadas.
La vicealcaldesa resaltó también la importancia de la investigación, la cooperación técnica y la comprensión de las diferentes lógicas de financiamiento existentes en cada país. “La justicia climática debe orientar las decisiones. Para que la transición sea viable, necesitamos participación, gobernanza multinivel, datos y modelos de financiamiento que consideren la realidad de cada ciudad”, señaló.
Renca: ambición climática con impacto territorial
El alcalde de Renca y presidente del Foro de Alcaldes/as del GCoM en América Latina, Claudio Castro, destacó que la crisis climática y energética tiene impacto global, pero se expresa de forma concreta en los territorios. Para él, en una región profundamente desigual como América Latina, la transición energética debe estar conectada con las necesidades de las comunidades y con la capacidad real de implementación de los gobiernos locales.
“Somos un continente profundamente desigual. Por eso, la ambición climática tiene que notarse a nivel territorial, en la vida de las personas y en la capacidad de las ciudades de construir soluciones efectivas”, afirmó Castro.
El alcalde también compartió reflexiones desde la experiencia de Renca, una ciudad intermedia chilena, y señaló que los municipios necesitan condiciones habilitantes para avanzar. Entre ellas, mencionó políticas nacionales claras, acceso a datos energéticos, asistencia técnica permanente y financiamiento directo o adecuado a los gobiernos locales.
“Para diseñar planes locales con metas y estrategias efectivas, las ciudades necesitan datos. Pero los datos energéticos no siempre son fáciles de acceder. Ese es uno de los grandes desafíos para pasar de la ambición a la implementación”, destacó.
Castro también resaltó el papel del Pacto en el apoyo a los municipios, especialmente en el diseño de planes locales y en la construcción de capacidades técnicas. Según él, los pequeños y medianos municipios necesitan acompañamiento permanente para estructurar proyectos y acceder a oportunidades de financiamiento.
El GCoM y el protagonismo de los gobiernos locales en la transición energética
Para apoyar a los gobiernos locales frente a estos desafíos, el GCoM ha activado su Pilar de Acceso a la Energía y Pobreza Energética (EAPP), que orienta a las ciudades comprometidas en el reporte de información, la identificación de necesidades locales y la construcción de estrategias relacionadas con el acceso a energía limpia, segura, sostenible y asequible.
En este marco, el diálogo buscó ir más allá de los compromisos climáticos para discutir caminos concretos de implementación en los territorios.
También se destacó la importancia del reporte en el pilar de energía como herramienta para mejorar la planificación municipal, identificar necesidades locales y acercar a las ciudades a oportunidades de financiamiento climático.
En esa línea, al final del encuentro, GCoM LATAM informó que realizará, en el segundo semestre, una serie de talleres virtuales dedicada al pilar de Acceso a la Energía y Pobreza Energética. La propuesta es fortalecer las capacidades técnicas de las ciudades signatarias del GCoM en América Latina, orientar el reporte efectivo de indicadores, difundir buenas prácticas y compartir herramientas enfocadas en generación distribuida con energía solar y reducción de la pobreza energética.
Con esta agenda, GCoM y REN21 refuerzan que la energía es una dimensión central de la acción climática urbana. Para las ciudades latinoamericanas, avanzar en energías renovables también significa enfrentar desigualdades, proteger comunidades vulnerables y construir territorios más preparados para los desafíos del futuro.






